Desde el ámbar al recuerdo
dudan tus ojos del cielo.
dudan tus ojos del cielo.
Son topacios que amanecen
sobre trigales fugaces,
y no saben si las hoces
segarán los corazones
de aquellas espigas breves,
pintadas por el olvido
al morir las amapolas.
¿Puede ser triste la miel
que ilumina su mirada?
¿Fueron estrellas tempranas
las que encendieron el iris
al despertar la mañana?
Tiembla el topacio y el ámbar,
dudan los ojos y el alma...
pero, si quieres saberlo,
¡deja que prenda la llama!