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jueves, 29 de enero de 2015

Treinta monedas

Te dieron treinta denarios
para sellar tu destino.
¡Poco dinero pagaron
por subir hasta el calvario!

En tu corazón clavadas
llevas espinas de plata
que hacen sangrar a los sueños
bordados sobre tu almohada.

Se rompió la luz del alma,
quebrada por mil suspiros.
Se quedó el cielo dormido
entre la seda y tu espalda.

Y cuando late en tu pecho,
detrás de una noche amarga,
el silencio del recuerdo...
maldices la madrugada.

miércoles, 14 de enero de 2015

La costa del olvido

No hay playa más desierta que tu ausencia
ni costa más remota que el olvido
atrapado por el miedo sumergido
en un sueño que eclipsa la inocencia.

En las noches sin luz y sin clemencia,
cuando escucho en el viento tu latido,
viene el silencio atroz y desmedido
a turbar con sus ecos mi existencia.

¿Por qué vuelan los besos y las olas,
y el recuerdo se enreda en esa nube
que crece con el tiempo y la locura?

Sí, las estrellas se apagaron solas,
el humo del incienso ya no sube...
y se vuelve infinita mi amargura.

viernes, 2 de enero de 2015

Jardines sin diosas

Jardines perdidos
en nubes de incienso
que vuelan al alba
detrás de una noche
perversa y callada...
detrás de aquel sueño
que ya nadie nombra.

Jardines lejanos,
colgados del tiempo,
sin diosas de mármol
cubiertas del lienzo
silencioso y lento
que oculta el pasado
bajo los recuerdos.

Jardines sin dueño,
atados al viento
con lazos de sombras,
que esconden secretos
terribles y extraños
de espejos cautivos
y abrazos amargos...

Hoy duermen cansados
debajo de un velo
de estrellas y engaños,
buscando suspiros,
miradas y manos
que fueron divinos...
y ya son humanos.

martes, 30 de diciembre de 2014

Brisa

















Recuerdo aquella brisa.
Aquella brisa suave de manzanas,
que brotaba de tu cuello y de tus manos.
Yo volaba.
Volaba sobre un mar canela y avellana.
Y tu amor llegaba,
con furia y con urgencia,
desde el fondo de tu cuerpo
hasta mi alma.

Recuerdo aquella brisa.
Aquella brisa de almendros y de calma,
que brotaba de tu pecho y de tu espalda.
Yo soñaba.
Soñaba que cruzaba el horizonte.
Y tú me amabas,
sin prisas ni esperanza,
desde el fondo de mi sueño...
hasta mi alma.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Amapolas en otoño

¡Qué raro es ver amapolas
en los campos del otoño,
cuando la noche se asoma
tras un recuerdo que calla
y un relámpago que espera!

¡Qué alargadas son las sombras
y qué profundas las penas
cuando ya no quedan olas
para acariciar las playas
donde duermen las sirenas!

¡Qué luces tan negras lloran
en el balcón de unos ojos
que, a fuerza de ser azules,
olvidaron que los sueños
son madrugadas y nubes!

¡Y qué triste es el silencio,
enterrado en ese orgullo
disfrazado de pereza,
que se oculta en el desprecio
y encarcela las promesas!

lunes, 24 de noviembre de 2014

Sangra el cielo

No sangra la piel del cielo
cuando la tarde se apaga
ni se esconde tras el alma,
herida por tu recuerdo...

Sangra el cielo con el fuego
que ilumina la mañana,
por el calor de las llamas
encendidas en mis sueños.

Y si la noche es más larga
porque el silencio es eterno,
se dormirá la esperanza
sobre el espejo del viento
para volar reflejada
en las nubes del invierno.



Fotografía: Lynn Burtchaell.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Mies al viento

Vuela la mies con el viento
y tras ella la esperanza,
en busca de nubes negras
que despierten con sus truenos
el rescoldo del recuerdo
de las mañanas fugaces,
perezosas... y olvidadas
en el barbecho del tiempo.

Pero el castigo es eterno
y la tormenta se aleja
sin entregarnos su llanto.

Y las espigas doradas
se adormecen en un sueño
triste, silencioso... y muerto.