que ilumina lo que apaga
y devuelve a la mañana
lo que la noche se lleva,
deja perlas de silencio
en los labios de las rosas.
Y recuerda, perezosa,
aquellas horas de tedio
en las que el invierno llega
con su oscura madrugada...
secuestrando una mirada
que ahora nada en la tristeza.