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viernes, 31 de agosto de 2012

Lunas azules

Lunas azules, cansadas,
que iluminan la tristeza
de tantos sueños perdidos
en los mares de la noche,
ocultando entre las rejas
de las prisiones del tiempo
los tibios amaneceres
que humedecieron mis ojos
con el llanto de mil versos.

Lunas azules que lloran
aguamarinas heladas
por el azote del viento
mientras escuchan, calladas,
las espinas de un lamento
que vuela con alas negras
sobre colinas y cerros,
sin alcanzar su destino
ni llegar nunca a tu pecho.

Lunas azules de agosto,
encendidas en el cielo
y repetidas dos veces
entre luceros y besos.
Lunas que viajan muy lejos,
pero que vuelven colgadas
entre nubes y recuerdos
para congelar el alma
con la luz de su reflejo.

viernes, 17 de agosto de 2012

A veces el mar

A veces el mar
me recuerda el silencio.

La noche no llega
y el sol se hace bronce
detrás de unas olas
que lucen reflejos
de amargas corazas...
Silencio de tardes
bañadas en cobre,
bruñido por besos
robados al aire.

A veces el mar
me recuerda el silencio.

El lento presagio
del metal que cubre
con su brillo tibio
las aguas y el viento,
la arena y el tiempo...
Delfines alados
que vuelan sin dueño
buscando las sombras
de olvidos y sueños.

A veces el mar
me recuerda el silencio.

sábado, 21 de julio de 2012

Bosque de bambú

Tuve un bosque de bambú,
tan verde como imposible
y tan alto como un sueño.
Era un laberinto amargo
que tus ojos olvidaron
de tanto mirar al cielo,
como las cañas el suelo.

Nunca supe si eran buenos
esos versos como lanzas
ni el fulgor de aquellos besos
que resuenan en mi alma
como el viento entre las cañas,
acariciando recuerdos
y clavándose en mi espalda.

Hoy solo queda la sombra
de esa luz que atravesaba
hojas, troncos y esperanzas,
para flotar, suave y lenta,
en las tardes de aquel bosque
que está dormido por siempre...
pero que siempre despierta.

miércoles, 4 de julio de 2012

Media luna llena


Ya murió la luna llena
tras el reflejo lejano
de aquel azulado espejo
que iluminaba mis manos
mientras soñaban los seises,
en los sietes enredados.

Las noches ya no son largas
cuando no estás a mi lado,
solo retumba en silencio
el dolor de mi costado,
susurrando sus latidos
suaves sueños olvidados.

jueves, 7 de junio de 2012

Volveré

Volveré a dormir sobre esas dunas,
que son cuna de delfines y sirenas.
Nadaré sobre las olas de canela,
bautizando siete estrellas con la espuma
de mi nave, que navega sin cordura
por los mares de la noche y de la espera,
desprovista de aparejos y de velas.

Hoy son islas lo que ayer fueron volcanes
y su lava se hizo miel en sus laderas,
y se funde con los besos que atraviesan
arrecifes y tormentas y huracanes,
reposando en la ensenada de una tarde
escondida entre caricias y lunares
que ilumina mi amargura y tu ceguera.

martes, 5 de junio de 2012

Versos salpicados

Salpicado de unos versos
por los que nunca has llorado,
he llegado a una mañana
enredada en el lamento
monocorde de campanas
que se empeñan en cantarme
la amargura de los sueños
y la miel de los luceros.

Lejanas odas a Juno
acarician la nostalgia
de siete jazmines blancos
que duermen sobre la arena
de una playa de canela,
tan suave como la brisa
que besaba aquellos montes
antes de volar al cielo.

La luna ha entrado en menguante
y en ella muere el reflejo
de unas nubes que no pueden
ocultar el sentimiento
con sus plumas de letargo
ni cubrir con humo el fuego
que se desprende en la noche
por el abismo del miedo.

lunes, 28 de mayo de 2012

Veletas encendidas

Quiero olvidar aquel sueño
y repartir los recuerdos
colgados en mi memoria
por las nubes de mil cielos,
lejanos como los besos
que giraron en la noria
de la feria de tu pecho.

No quiero seguir soñando,
ni dormido ni despierto,
mientras lloran las alondras
que vuelan desde mis ojos,
sin saber si están cantando
porque me roza tu aliento
o susurran que estoy muerto.

Pero sigo con él dentro,
dando vueltas en las alas
de los molinos del tiempo.
Son veletas encendidas
que señalan al destierro
y se clavan en el alma
como rayo en el desierto.