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miércoles, 8 de julio de 2015

Cantó la cigarra














Reinaba el silencio.
Pero volvió julio, espeso y opaco,
con sus tardes muertas de sueños amargos,
con fuego en sus noches de oscuro delirio.

Llegó su palabra.
Orgullosa y triste, con voz de cigarra.
Invisible, débil... como un eco dulce
que tiembla en la espalda
y escribe en el aire sus frases cautivas,
sus luces esquivas que a Venus engañan.

El laurel altivo que crece en su pecho
destruyó la hiedra que trepó en el alma,
arañó el silencio y volvió al recuerdo
de un mundo cansado,
soberbio y estrecho...

Después, la mañana
encendió el olvido y, al brillar la calma,
se durmió el destino en brazos del alba.

jueves, 2 de julio de 2015

Lloran las espinas














Lloran, tristes, las espinas
porque el dolor se ha dormido.

Ya solo queda el silencio
de un recuerdo amortajado
entre la tarde y la herida
de aquellos labios vacíos
que encendieron nubes blancas
sobre una luna de mármol,
y dibujaron sonrisas
en el lienzo del olvido.

miércoles, 17 de junio de 2015

Antes fue la noche














Entre mentiras y penas,
fueron muchos los claveles
devueltos por la tristeza
bajo lágrimas de estrellas.

Viejos capotes que vuelan
con el recuerdo de un verso,
de una noche y una espera,
detrás del eco de un sueño
que trepa por la memoria
de quien, engañando al miedo,
grabó en su pecho un poema
para borrar de la historia
el fracaso de un te quiero.

Ruedan claveles malditos,
anaranjados y yertos,
por la leyenda de un tiempo
que despierta del olvido
en el que un beso sin dueño
quedó preso en los latidos
de aquel corazón pequeño,
triste, cansado... y herido.

jueves, 30 de abril de 2015

No puede ser primavera


No puede ser primavera
si las lilas ya se mueren
porque tus ojos no esperan
a que la tarde me entregue,
con sus azuladas penas,
lo que septiembre me debe.

No lo llames primavera.

Di que la lluvia no llega,
que el invierno se entretiene
entre sueños y quimeras,
que mayo ya no me quiere...
y que las lilas se quedan
dormidas en tus promesas.

viernes, 17 de abril de 2015

La tarde














La tarde ya se despoja
de sus recuerdos azules,
envueltos en sombras dulces,
ausentes y protectoras.

Hay un sueño que me nombra
con su reflejo de luces,
escondido entre unas nubes
oscuras y perezosas.

Son algodones y penas
que vuelan con alas tristes
bajo el miedo y las estrellas.

Son dos azucenas grises,
sin amor ni primavera...
buscando un cielo imposible.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Ojos guardados

Tengo dos ojos guardados
en el jardín de la espera
que no sufren cuando lloran
ni del silencio se quejan.

Saben bien que la distancia
es una noche serena
que se apaga con el alba
bajo caricias de seda.

Y si el orgullo les llama
se esconden entre sus penas
para no enseñar las luces
que su mirada refleja.

Pero el calor de la tarde
con su fuego les recuerda
que los párpados no cierran
las ilusiones que vuelan.


Fotografía: Luis Mariano González

miércoles, 11 de marzo de 2015

Hubo un tiempo

Hubo un tiempo en que la aurora
despuntaba cada tarde.

Era un tiempo dulce y blanco,
con aromas de canela.
Un tiempo en el que mis ojos
volaban sobre las dunas,
entre sueños y azucenas.

Recuerdo que aquellas dunas
reflejaban siete estrellas
y que, en sus valles de seda,
el espejo de la luna
deslizaba su mirada
por las dos suaves colinas,
bautizadas con la espuma
de una fuente, ya olvidada,
bajo un cielo azul y plata.

Pero los sueños se apagan
cuando las dudas invaden
los montes y las veredas,
aunque aquéllos sean de Venus
y los senderos acaben
escondidos en la hiedra
florecida tras las sombras
que acarician sus laderas.

Las tardes se hicieron noches,
mis ilusiones, arena...
y las estrellas, clavadas
en un desierto de cobre,
dormido y sin esperanza,
han convertido en condena
las soledades del alma.