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domingo, 31 de agosto de 2014

Junto al Huécar














Ella soñó que había vuelto.
Y aquel perfume encantado
que era luz en su memoria
se hizo en la noche recuerdo
para iluminar un tiempo
extraño, triste, callado...
y alejado de lo eterno.

Hoy ya está junto a su tierra,
con sus amores y el viento,
asomada a los balcones
que flotan sobre el espejo
escondido de su río.
Ya es la dueña de un destino...
que despertó del olvido.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Grabó las rosas en piedra

Grabó las rosas en piedra
para que nadie olvidase,
cuando agosto fuese un sueño,
que el arco de aquella puerta
era más fuerte que el tiempo
y eterno como el acero.

Debajo de su ventana,
atrapada en una hiedra
que trepó por la memoria
deshilachada del viento,
se retuercen los recuerdos
de promesas escondidas
entre sentimientos muertos.

Pasó la noche y el cierzo,
los torrentes del destino
abandonaron su lecho...
pero allí siguen las rosas
que los años no han podido
sepultar bajo la historia
de una mentira perdida
en las sombras del invierno.



Fotografía: Iria Pena

lunes, 11 de agosto de 2014

Campos ajenos

Recuerdos dorados de campos ajenos
presagian tormentas en la madrugada,
cuando sus espigas azotan el alma
y las siete estrellas levantan el vuelo.

Murallas y besos ocultan el duelo
que llega en septiembre con la luz del alba
y clava su dardo perverso en la espalda
de aquella promesa forjada en el viento.

Pero el cielo calla, negando su llanto,
y esconde con nubes de triste silencio
el azul eterno... y el futuro amargo.


Fotografía: Isabel Tañá.

sábado, 26 de julio de 2014

Colgado sobre la brisa

Por la noche se me olvida
que las estrellas son tristes,
que la luna siempre es nueva
y que en tu pecho la vida
pasa fugaz, como el vuelo
de esa negra golondrina,
a la que acelera el miedo
con su latido lejano,
colgado sobre la brisa
de un recuerdo que no esperas
cuando te llama, callado,
desde la hiedra que crece
entre tu suerte y la mía.

Por la noche se me olvida
que en la distancia se muere
cada vez que nace el día.

miércoles, 9 de julio de 2014

Se oscurecen los claveles
















Bajo el manto del olvido
se oscurecen los claveles
que iluminaban el sueño
de esas mañanas que mueren
sin que la aurora despierte
sobre la espuma del viento.

De un viento que rompe el cielo,
entre el silencio y la espera,
y desangra su tormenta
con lágrimas de ceniza,
tan tristes como el recuerdo
y suaves como tu brisa.

Ya se hace eterna la ausencia
de las tardes enredadas
en la memoria de un campo,
bañado por siete estrellas,
que se esconde en la distancia
de una noche que no llega.

martes, 17 de junio de 2014

Amaneceres rotos


























Se han dormido mis recuerdos
a la sombra de tus ojos,
cansados de sueños muertos
y de amaneceres rotos...

Fue ilusión de rebeldía,
envenenada con miedo,
que flotaba en el espejo
de una esperanza suicida.

Hoy los robles son encinas
y aquel torrente, penumbra,
despojado de una luna
olvidada por la vida.

¡Ya despunta la mañana,
entre luces y reflejos,
ya llegan hasta la playa
las olas y los deseos!

Pero la brisa se calla
sobre las dunas del tiempo...
porque unos labios se apagan
sin haber sentido un beso.

jueves, 12 de junio de 2014

Si las rosas fueran sueños


Si las rosas fueran sueños
y la noche se durmiera
al florecer la tristeza,
sobre el regazo del tiempo
rodarían sin consuelo
mis versos y tus estrellas.
Versos que, al alba, se enredan
en los rizos del recuerdo.

Pero las rosas son penas
en las tardes del invierno,
y el amor no tiene dueño
cuando el silencio se acerca
por el amargo desierto
de la soledad perfecta.