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lunes, 30 de enero de 2012

Al galope

Galope de corazones
tras una rama de olivo
que vuela desde el olvido,
sin atender a razones
escondidas en rencores
por el futuro perdido.

Hoy nos devuelve emociones
y nos levanta el castigo
que se perdió en el camino
de lejanas sensaciones,
tan hambrientas de ilusiones
que engañaron al destino.

Yo he visto esa pluma al viento,
detrás de un soplo divino,
oculto en sueños dormidos.
La he visto cambiar de acento
y arañar los sentimientos
con sus amores fingidos.

Pero el pecho se revuelve
con el vuelo del olivo
y, soltando los estribos,
es huérfano de la suerte
al cabalgar con la muerte
sin espuelas ni testigos.

jueves, 26 de enero de 2012

Sintra


Esas ramas portuguesas,
empapadas en nostalgia,
no eran plantas, sino rejas
de futuras maldiciones
que se volvieron prisiones
tan verdes como las hojas,
dormidas y perezosas
sobre la antigua vereda,
entre la neblina espesa.

La luna en cuarto creciente,
tu amor perdido en un sueño
de una tarde de jardines
y una mañana sin rosas.
Son once eneros los muertos
desde aquellos viejos muros
en los que llora la hiedra
y la luz nunca te encuentra.

Cuando las nubes se alejan
de los flecos de la historia,
mis ojos ya se desangran
en una herida incolora
que brota desde mi alma
y en el recuerdo se ahoga.
El palacio se hizo celda
y el castillo caracola
para trepar al olvido
y morir entre amapolas.

Pero allí, bajo la sombra,
nada me asusta o me inquieta
porque la llave que cierra
lo que la esperanza toca
es inútil carcelera
para enterrar la memoria
del invierno que te aleja
de los besos de mi boca.

lunes, 2 de enero de 2012

Destellos de grana

Entre destellos de grana
la noche se vuelve oscura,
tras un reflejo de plata
que se esconde en la penumbra
y cruza bajo la luna
como una sombra callada.

Es un grito que me inunda
con su llanto la garganta:
los besos se vuelven tumbas
y epitafios las miradas.
Ya no vuelan alas blancas
cuando doblan las campanas,
solo un recuerdo que alumbra
tantas tristes madrugadas
desde el silencio me llama...
y en la memoria se apaga.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Perdido

Aquí sigo,
enredado en la distancia de unos besos,
desmayados entre labios peregrinos,
que luchaban contra el miedo y el destino
de mil tardes embriagadas de despecho.

Aquí sigo,
esperando, sin quererlo, tu regreso,
renegando de la miel de las mimosas
que florecen por las noches, silenciosas,
y me ofrecen su calor y su consuelo.

Aquí sigo,
desgarrando mis alas y mis sueños,
contra espinos cultivados en mi almohada
que se clavan en los ojos y en el alma,
convirtiendo la esperanza en fuego eterno.

Aquí sigo,
entre sombras borrascosas de tu cuerpo,
escondidas en la bruma del pasado,
que me arrancan con violencia de otros brazos
y me arrastran sin piedad hasta tu infierno.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Llegaré a tu playa

Llegaré a tu playa
cuando estés perdida
detrás de un espejo
cubierto de espinas,
del espejo triste
que siempre te olvida.

Entraré en silencio,
como la mañana
que apaga tu noche
y te enciende el alma
abraza tu pecho
en las madrugadas.

Besaré tus olas
con mi brisa blanca
y sobre la arena,
dormida y callada,
borraré tu miedo
con sueños de plata.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Efímera eternidad


Breve y eterna lisonja
resbala sobre tus hombros
siempre a favor de la suerte
y rebelde ante mis ojos.

Ya no sabes si quererme
o si fuiste ave de paso
que, con vuelo lento y largo,
flotaste sobre una noche
suave como la muerte
y fría como tus brazos.

Pero la luz de lo amargo
es luciérnaga engañosa
y entre las sombras se duerme
mientras sueña, perezosa,
que la eternidad disuelve
las espinas de las rosas
y al corazón le devuelve
las caricias que robaron
suspiros y mariposas.

martes, 18 de octubre de 2011

El Sur


El Sur está tan lejano
que el viento ya no lo alcanza
corriendo tras esa noche
sin luna y sin esperanza.
El Sur es aquella isla
que lucha contra el silencio,
batida por tantas olas
y olvidada en la distancia.
El Sur se vuelve mi Norte
cuando sigo a las estrellas
sembradas sobre el destino
y labradas en el alma.
El Sur recoge tus besos
desordenando mi calma:
es el final del camino...
pero el comienzo del alba.