el dolor de una ausencia extraviada,
trocándose en atroz y despiadada
mueca de cansancio o de fatiga,
¿es reflejo fugaz de aquella espiga
que el sol hizo crecer, fuerte y dorada,
por mares de amapolas rodeada,
o es mi contrición lo que mendiga?
No busques en tu engaño mi tortura,
devuélvele al destino tu pasado
y escapa de esa noche tan oscura:
Recuerda que ese arroyo que murmura,
en tu agitado pulso agazapado,
fue manantial ardiente de locura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario