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sábado, 22 de enero de 2022

Una herida



Una herida enciende el alma,
tras la noche del recuerdo.
Y amanece, con tu pelo,
frente al espejo de grana
que ilumina el tibio cielo
cuando se refleja, al alba,
sobre tus hombros morenos.

Breve fragancia de un beso
que humedece tu mirada
en esos ojos tan negros,
soñadores de un mañana
de azucenas y luceros...
y adormece la esperanza
bajo un silencio de acero.

El suave soplo del tiempo
es tan leve que no alcanza
a iluminar madrugadas...
ni a elevarse con el viento
sobre la niebla dorada
que cubre el sol de tu cuerpo
con su tristeza callada.

Una herida enciende el alma,
y al terminar el invierno
se revuelve, acelerada,
azotando el pensamiento
con el ruido de un deseo...
que desliza por tu espalda
la dulce esencia del miedo.


Ilustración: Ikenaga Yasunari

jueves, 14 de enero de 2021

Olmo sin sombra


Pasé, otra vez, junto al árbol
que dio sombra a nuestros sueños.
Estaba allí, solitario,
atrapado en el recuerdo
de una tarde de verano,
en la que un soplo ligero
nos empujaba, despacio,
hacia el olvido y el miedo. 

Me pareció que hasta el prado
era un poco más pequeño.
Y que el cielo, rosa pálido,
reflejaba los secretos
que debajo de aquel árbol
presagiaron el invierno...
a pesar de que mis labios
volaron sobre tus besos.

Desnudo, triste y callado;
azotado por el viento;
con aspecto funerario;
de tronco torcido y negro...
sin duda, viejo y cansado,
estaba, el árbol, enfermo.
Era un olmo centenario,
que dio sombra a nuestros sueños.

lunes, 11 de enero de 2021

Copos de llanto


Esas lágrimas de nieve,
son estrellas derramadas
del iris azul y verde
que ilumina tu mirada
cuando se refleja, al alba,
aquel recuerdo tan leve
que muere cada mañana,
pero de noche te hiere. 

Caen esos copos callados,
deslizando su tristeza
por el cristal delicado
de las pasiones secretas,
ya olvidadas en la espera
de un sueño breve y extraño,
un sueño de tibia seda...
tan fugaz como tu llanto.

martes, 10 de noviembre de 2020

Y despertó con el frío


Entre el amor y el silencio
un corazón se ha perdido:
se durmió con el verano
y despertó con el frío.

Atrapadas por la luna,
por la noche y el destino,
siete estrellas se ocultaron
bajo el manto del olvido.

Si a veces brillan fugaces
e iluminan los sentidos,
es que el sueño vuela triste
y madrugan los suspiros.

Son luciérnagas de paso
que se ahogan en el río,
en el río de un recuerdo...
que ya no es tuyo ni mío.


Fotografía: José Luis López Moral

lunes, 22 de junio de 2020

Luna tan nueva




Era tan nueva la luna
aquella noche de junio
que en el cielo no brillaban
ni Venus ni las estrellas.
Y, tampoco, tu mirada
iluminaba el silencio,
detrás de esa luna nueva.

¿Cuándo vendrá el plenilunio,
rompiendo las nubes negras
que presagian el diluvio
en esta noche sin luna,
cargada de dulces penas?

¿Que ya no volverá nunca?
¿Por qué la vida es oscura
si el dolor ya no me llama?
A esa luna, que es tan nueva,
se le olvidó que fue plata
en otra noche de junio,
al morir la primavera.

domingo, 21 de junio de 2020

Recién nacido el verano





Cuando duermen los jardines,
recién nacido el verano,
es porque junio ha olvidado
los sueños y los jazmines.

De aquellas alas gentiles
que volaban a mi lado,
llegan rumores lejanos,
leves, fugaces... sutiles.

Y de esas noches azules,
con el corazón abierto,
no quedan más que dos luces:

La que enciende tu recuerdo,
que es mejor que ya no alumbre...
¡y la que abrasa por dentro!

lunes, 15 de junio de 2020

A Mala Estrella




La suerte nunca fue tu compañera,
celosa, tal vez, del ínclito valor
de quien hizo patrimonio del honor,
desplegando ante el mundo su bandera.

¡Y yo te tuve aquí la vida entera,
junto a mí, ajeno al miedo o al dolor,
siempre dispuesto a la lucha, sin temor
a esta herida mortal en primavera!

La lealtad fue el blasón de tu divisa,
con el fuego del dragón dentro del pecho,
y una estrella de plata en tu sonrisa.

¡Vuela, libre ya, el corazón maltrecho
del alma que buscó sobre la brisa
el cielo de un amor insatisfecho!


Fotografía: José Luis López Moral